Cuando comienza a clarear el día, es cierto que en muchas ocasiones de forma apenas perceptible porque más al norte de los Pirineos, en invierno y a primera hora de la mañana, la luz debe atravesar un cielo más gris y denso y no llega con la misma claridad que aquí; comienzan a montarse los primeros puestos del mercado de la ciudad. Una rutina que se repite en casi cualquier población importante del mundo, donde es normal ver como la gente sale a la calle y se dirige a la plaza del mercado y pasean entre los puestos callejeros para realizar la compra de productos con los que llenar la despensa de casa.

Mientras que en el resto de Europa y del mundo es una práctica habitual ver como las plazas de las ciudades se transforman en un improvisado mercado repleto de frutas, verduras, quesos y puestos donde incluso se puede tomar desde una cerveza o un café a un plato de comida; por eso, choca pensar que en nuestro país donde el clima es mucho más bondadoso, apenas existan mercados gastronómicos en los que llenar nuestros carros y estómagos. Nuestros mercados siempre están bajo techo, en edificios cerrados, en algunos casos monumentales, como el Central de Valencia y en otros, como el de Santander o el de Huelva con los mostradores repletos de pescado.

cheese-truck-madreat-foto-capriles

En Munich, a escasos pasos detrás de la imponente Marienplatz, se instala el viktualienmarket. Casi ciento cincuenta puestos de comida, restauración y flores adornan la plaza con sus colores. Pequeños restaurantes de comida callejera, sopa, pan y una cerveza por menos de 8€; o s salchichas blancas de ternera picada y especias untadas en mostaza dulce, Brezn, acompañada de medio litro de cerveza Paulaner.

En Burdeos, el mercado frente a la basílica de Saint Michael para cada día y todos los domingos a lo largo del paseo de Quai des Chartrons. Antiguos y viejos almacenes y oscuros muelles portuarios hace apenas unos años, lucen hoy resplandecientes y luminosos convertidos en amplios paseos junto al río. Puestos de marisco, pescado y las fresquísimas ostras de Archaron. Se toman con un chorro de limón acompañado de pan con mantequilla y una copa de vino blanco. Sandwiches de marisco, y tablas de queso para comer el domingo junto al río.

madreat-foto-capriles

Madreat es una de las mejores ideas gastronómicas de cuantas se han materializado en Madrid en los últimos años junto con The Table By el comedor del Hotel Urso donde cada mes presentan un chef singular del resto de España con dos menús a un precio fijo de 45 y 65€. Madreat es el mercado callejero que invade las calles de Madrid de ‘Food Trucks’ o furgonetas gastronómicas, tan usuales en otras capitales del mundo como parte de la oferta gastronómica de la ciudad y en muchos casos de una gran calidad, mientras que en Madrid solo pueden instalarse en calles acotadas en eventos cerrados.

No obstante y durante este año pasado la iniciativa de Madreat sacó a las calles, a los jardines de Azca, un desfile de furgonetas con interesantísimas propuestas gastro. Desde Taberna Arzabal, a las cocinas portátiles de los restaurantes con estrella como Kabuki o Álbora; propuestas más desenfadas y propias de la cocina callejera como el  Chifa de Estanis Carenzo, a otras más anónimas con platos más sencillos del tipo de perritos calientes o hamburguesas pero con personalidad, la furgo de Cervezas La Virgen o la Vermutería Zarro. 

Leer más:  ¡Vuelve Madreat! el mercado callejero de los Food Trucks. Noticias de Gastronomía  http://goo.gl/fAwg9F

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies